La importancia del diagnóstico diferencial: Enfermedad de Coats versus ambliopía

Héctor tenía 4 años cuando vino con sus padres. Venía del pediatra y le había dicho que tenía “ojo vago”, no habían ido al oftalmólogo ya que pensaron que no hacía falta y sabían que yo trataba la ambliopía sin parche.

Es bastante infrecuente que vengan niños sin que les haya visto el oftalmólogo antes pero como vamos a ver en este caso, es un paso que no tenemos nunca que saltarnos, porque aunque la mayoría tienen ojos sanos, de vez en cuando puede aparecer un “Héctor” y no se nos puede escapar.

En seguida me di cuenta que algo no iba bien ya que no tenía ningún factor ambliogenético que justificara la agudeza de 0.1. No había refracción significativa, ni estrabismo, ni por supuesto stereo.

Nunca olvidaré cuando cogí el oftalmoscopio y vi aquella retina. No sabía exactamente lo que era pero no hacía falta , ya que sabía que no era normal, y mi trabajo no es diagnosticar patologías por lo que les envié de urgencias al oftalmólogo quien diagnosticó la enfermedad de Coats.

¿ Qué es la enfermedad de Coats?

La enfermedad de Coats es causada por un problema en las arterias y venas (vasos sanguíneos) oculares que proveen oxígeno a la retina. Está asociada a retinopatía exudativas. Es una enfermedad rara y bastante seria. Para más información:

www.nodiagnosticado.es/enfermedades/Enfermedad-de-Coats.htm

Héctor la tenía en un estado muy avanzado, por lo que su agudeza visual no llegaba a 0.1. Los siguientes 4 meses estuvieron con el oftalmólogo quien hizo un magnífico trabajo pero lo máximo que consiguieron fue 0.4 de agudeza visual utilizando parche y esperando a que cicatrizara, con supresión y sin estereopsis.

Yo nunca había tenido un caso así, hablé honestamente con los padres y les dije que por mi podíamos intentarlo y que si en un par de meses no conseguíamos nada lo dejaríamos. Empezamos un programa de terapia que duró 9 meses. Llegamos a una agudeza 0.9, con una buena estereopsis, aunque debido a las cicatrices foveales, la sensibilidad al contraste estaba baja en ciertas frecuencia y era imposible subirla más, no obstante todos estábamos encantados con los resultados, y el oftalmólogo muy contento y sorprendido.

He compartido este caso porque:
Siempre hay que asegurarse de que el paciente está sano, tiene que visitar a un oftalmólogo sino lo ha hecho antes de vernos.

Y a nivel de terapia visual, la moraleja es “si no lo intentas, seguro que no lo consigues”, ahora bien es justo intentarlo durante un tiempo establecido, y sino hay resultado saber cuándo cortar.

Os dejo con la carta testimonio del padre.

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Pilar Vergara es Óptico-Optometrista especializada en desarrollo y visuocognición, Fellow C.O.V.D. y lleva 30 años dedicados a éste campo

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