La unión hace la fuerza. “Fundación hands with hearts”.

Érase una vez una nueva historia, una historia de colaboración entre profesiones y de cambiar vidas de personas que tienen poco, y no esperan nada, y que muchas veces de manera inconsciente nos dan lecciones que nos acompañarán toda la vida.

Una historia acontecida en Bali, Indonesia. Una historia de unión entre la osteopatía, la fisioterapia y la optometría.

Aquí va lo que yo llamo, una bella historia.

Centro Therapy Center Fajar Harapan con su directora Diah Fatmawati, y un grupo de optometristas, ayudantes, osteópatas y fisioterapeutas internacionales. Centro sobre todo que acoge a niños con parálisis cerebral.

Cuando mi querido amigo Jorge Aranda, osteópata, me dijo hace tres años que había creado una Fundación en Bali para ayudar a niños sin recursos y deficiencias mentales o físicas, me pareció admirable.

Desde el primer momento, me manifestó lo importante que sería si fuéramos allí los optometristas para evaluarles la visión, pero la verdad, como siempre estoy con tantas cosas, y no haber nunca trabajado en un proyecto similar, lo vi algo lejano. Muchos compañeros lo habían hecho realidad y siempre tuve la inquietud de hacerlo yo algún día.

Tres años después, cómo no, encontré la forma de hacerlo realidad. Convencí a un grupo pequeño y maravilloso de voluntarios, entre optometristas y no optometristas, nos organizamos y finalmente dimos el paso adelante.

Flor de Bali

Al llegar a Bali, lo primero que nos encontramos fue un sitio muy bonito, con gente encantadora, que apenas habla inglés, por lo que enseguida tienes que espabilarte con unas pocas palabras en balinés. Su religión lo impregna todo. Ceremonias, con flores, muchas flores, templos y figuras hinduistas envuelven el ambiente balinés. Aunque conviven varias religiones.

Templos, ceremonias y bailes típicos de Bali

Y sus playas, imposible describirlas con palabras…

Playa de Bali al atardecer

La comida buena y picante y lo mejor, la puesta de sol, pocas puestas de sol tan bellas verás como en Bali.

Puesta de sol en Bali

Pero vamos a lo importante, a la ayuda que hemos prestado en Bali. Aunque quería primero trasladaros allí para compartir un poquito más esta maravillosa experiencia.

Espero que cerréis los ojos y estés allí conmigo durante unos minutos.

Eran varios centros y cada uno con sus dificultades. El primero de ellos con niños ciegos o casi ciegos y que a su vez tenían niños con problemas importantes como retraso mental, autismo, hiperactividad grave, etc.

School for special needs Denpasar con su director Mr. Pak Ketut
AnniKa linden center

Era un orfanato, y la verdad es que llamaba la atención la alegría que se vivía en ese centro, me pareció increíble y envidiable. Los niños ciegos se manejaban de una forma impresionante, había escaleras por todos los lados y no tenían ninguna adaptación especial.

En ese centro pudimos ayudar a un montón de niños, a muchos, cambiándoles la vida utilizando todas las herramientas que estaban a nuestro alcance. Aunque algunos con solo la graduación ya fue más que suficiente. Lo que me impresionó, fue el trabajo de colaboración entre las profesiones, fue de un gran enriquecimiento y para los pacientes muy beneficioso.

Optometristas y ayudantes trabajando con osteópatas y fisioterapeutas de diferentes países.
Optometristas y ayudantes trabajando con osteópatas y fisioterapeutas de diferentes países.
Optometristas y ayudantes trabajando con osteópatas y fisioterapeutas de diferentes países.
Optometristas y ayudantes trabajando con osteópatas y fisioterapeutas de diferentes países.

Había dos centros más de parálisis cerebral, y contrastaba el lujo del centro privado donde tenían de todo para ayudar a los niños, con otros también privado, pero gestionado por una señora sin apenas recursos, donde todos los niños estaban tumbados en unas colchonetas esperando recibir sus tratamientos. Fue muy duro…

Los lloros de los niños se metían hasta dentro de nuestro ser, el sufrimiento de aquellas madres impregnaba todo… y ahí estábamos nosotros…todos, los osteópatas, fisioterapeutas y el equipo de Optos, como cariñosamente nos decían, intentando aportar algo a aquellas familias.

Algo tan básico como poder levantar la cabeza y mirar a su madre, o simplemente ver la cara de su abuelo porque veía tan borroso con sus -8,00 de miopía sin corregir que nunca lo había visto claro. Cuando vio a su abuelo, la sonrisa inundó el lugar, parecía que los lloros habían cesado y la angustia había desaparecido. Todo por un instante. Fue nuestra percepción, por supuesto, pero así lo vivimos cada vez que ayudamos a un niño.

A cada centro fuimos varios días, vimos más de 150 niños entre los 4 optometristas, y alrededor de 1.000 tratamientos con los 35 osteópatas y fisioterapeutas, entre enero y agosto.

Centro de Dewa made Indra
Dewa made Indra con su increíble equipo. Michell, Jorge y yo
En diferentes centros adaptándonos a cada situación.

Supuestamente teníamos libres las tardes, pero estábamos súper cansados, así que decidimos ver la puesta de sol.

El fin de semana sí que lo dedicamos al turismo, teníamos que coger un respiro, templos, volcanes, playas, incluso ceremonias religiosas…

Ceremonia religiosa

No faltó la formación, pieza imprescindible, “enseñar a pescar en lugar de dar peces”, hubo formación a los fisioterapeutas de algunos centros, así como a los osteópatas y fisios más nóveles por parte de los más experimentados.

Yo por mi parte, tuve la suerte de tener un espacio para compartir con ellos y explicar nuestra profesión, así como un workshop para poder resolver dudas de pacientes de los centros. Toda una experiencia. Me quedé impresionada de lo poco o nada que nos conocen y de cómo inmediatamente se dieron cuenta del tándem tan bueno que se puede formar.

El último día fuimos Jorge, osteópata y el director de la fundación, Michell, fisioterapeuta y yo a un centro de sordos. Había una clase de niños sordos y autistas y allí que nos metimos de cabeza a ver si les podíamos ayudar.

Viviendo como ve una persona por primera vez gracias a nuestra labor

Hubo muchos momentos muy emotivos, cada uno vivió el suyo. Si tuviera que escoger un momento de todo el viaje que me llevo en el corazón, es este.

Se produjo cuando llegó un chico de 15 años, huérfano, sordo, autista y al evaluar su agudeza visual, vimos que era menor de 0.1, lo que la ONCE considera ciego.

Es difícil evaluar a niños con discapacidades en general, pero si encima eres huérfano, pobre, autista y sordo, las posibilidades de que te hagan un examen visual son muy muy pequeñas.

Este chico no era ciego, tenía -7,00 dioptrías de miopía ¡y con su graduación lo veía todo!

¿De verdad este chico es autista o vivía completamente aislado?

Ahora entiendo a Carol Camino, nuestra compañera de baja visión, cuando me dijo “Pilo, si pudiera, sería siempre voluntaria”, si alguien entiende y ha vivido el voluntariado es ella, y le quiero dar las gracias por animarme a ir y compartir su experiencia con nosotros.

Y hasta aquí nuestra aventura en Bali, gracias a “Hands with heart” y a todos los voluntarios de tantos países que han hecho que el viaje sea aún una experiencia más enriquecedora.

La convivencia excelente hace la experiencia única

Gracias a Begoña, Sara, Andrea, las optometristas y a Luis miguel, Iván, Rodrigo y Natalia, los ayudantes, sin ellos esto habría sido imposible. Son maravillosos profesionales, pero sobre todo increíbles personas. Hicieron un trabajo impecable y con corazón.

Equipo de Optos al completo

Dar las gracias a Abre sus ojos, quien, sin pensarlo dos veces, nos prestó material y ahora harán posible las gafas para todos estos niños, a través de las empresas Etnia, Snoop, Prats, Essilor y Shamir. Su colaboración ha sido clave para la aventura.

Gracias especiales a Margaret quien consiguió desinteresadamente 500 gafas en la línea de la Concepción.

Gracias Jorge, ojalá podamos seguir colaborando desde nuestra profesión y ayudando a muchos más niños. Y gracias a todas las personas que ayudan y colaboran desinteresadamente de una u otra forma en este proyecto.

No me puedo olvidar de dar las gracias a los centros, a su personal, y a la colaboración increíble de estos pequeños héroes balineses.

Espero que otro año podamos continuar con esta labor.

Podéis seguir en redes a” Hands with heart” y en breve en su web: www.handswithheart.com

Dewa made Indra
Con Jorge Aranda, un recuerdo de las dos profesiones juntas

pilar-vergara

Pilar Vergara es Óptico-Optometrista especializada en desarrollo y visuocognición, Fellow C.O.V.D. y lleva 30 años dedicados a éste campo

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